Alocada y precipitada huida

>> miércoles, 30 de julio de 2008



Te cedo mi hombro
para derramar en él esa rabia contenida
y enaltecer el fogoso grito
que ahoga tu garganta.

Callejeas con tu ilustre vergüenza
con ese inmenso y estúpido júbilo
como si ignorantes fuéramos todos.
No piensas que el camastro que ocupaste
ni es cama,
ni es noble,
ni lema de embajada.

Desmesurados tus celos,
alocada la precipitada desbandada,
huída,
pena siento de ver tus ojos
hoy tan tristes y encarnados.

Si acaso te acompañase
la gramola que canta mis versos,
inacabable dolor sentimos ambos,
tú por tu apatía,
yo por devoto,
besos perdidos en el trayecto
de tu boca a la mía.

Y siento que te pierdo,
y vives muerto,
y muero en vida.

9 comentarios amigos:

Nacho Hevia 30 de julio de 2008, 19:04  

un poema lleno de amor y generosidad... porque qué es la una sin la otra...

dúlce y áspera como la ignorancia peseada por los caminos de la vergüenza

hermosísimo, Mario

Stultifer 30 de julio de 2008, 20:07  

Los celos. La posesión. ¿Quién nos enseña a no equivocarnos?

© José A. Socorro-Noray 30 de julio de 2008, 21:50  

Bello, muy bello este poema, sobre todo los siguientes versos.

"Y siento que te pierdo,
y vives muerto,
y muero en vida"


Un abrazo.

PS: ¡Gratitud eterna por tu excelentes comentarios!

Alfonso Saborido 30 de julio de 2008, 23:12  

Uh, los celos. Nos ensordecen. No nos deja oir nada, ni la gramola que cantan tus versos... hay que alejar los celos de nuestras vidas. Queman. Matan. Y como bien dices, te mueres en vida.

bonito poema :)

Francisco 31 de julio de 2008, 8:22  

Preciosos versos Mario, algunos de ellos me han recordado a nuestros clásicos…Es bueno abrirse al cambio con flexibilidad para obtener mas salud. Cuando damos una orden a nuestro cerebro en la que tiene que ver nuestro ego, esos cambios cuestan un poco mas pero se consigue…El centro de esas polaridades parece algo vacío, pero es donde se ve la luz.
Abrazos
Franc.

El Príncipe. 31 de julio de 2008, 9:36  

Realidad desvirtuada,
siempre hay razones para creerlo,
actos vergonzosos para reafirmar tu sufrimiento,
herida que sangra sin parar…

Me he atrevido, pero no soy poeta. Pero al leerte, me apetece serlo. Saludos.

Markesa Merteuil 31 de julio de 2008, 23:52  

Cuántas veces sentí esos sentires en carnes propias y ajenas.

Anónimo 4 de agosto de 2008, 22:46  

A veces nos pasa que damos mucho y la otra persona no es capaz de verlo, ni de comprender cómo vemos el mundo nosotros, así que lo que debería ser amor, se convierte en celos e ira.

Anna 15 de agosto de 2008, 10:51  

No mueras en vida, vive mientras mueres lentamente.

Te abrazo

  © Blogger templates Shiny by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP